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Luz en la punta del desierto Imprimir E-Mail

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Algunos kilómetros antes de llegar a Eilat, conviene desviarse de la carretera para visitar una zona mágica en la Minas de Timna. El paseo comienza con una cadena de montañas de chocolate y termina en un Cañón de estatuas lujoso.

La tierra desértica consigue, por estos días ser un oasis con la aparición de los frutos de alcaparras, que con su color exterior parecen granadas. El fruto se mete en cada grieta y su jugo amarillento se descubre frente a los pájaros, que vuelan alrededor y liban el dulce líquido.
Es un arbusto cuyas ramas, que se vuelcan hacia la amarillenta tierra, aportan el color que falta.

La instructora del Despacho de Defensa de las Riquezas Naturales, nos descubre otro secreto, en la punta la rama posee lo que se dio en llamar “aros Damar”, pues se hacen uno enormes aros como los que solía usar la cantante, de Bendita Memoria, Shoshana Damari.

Unos kilómetros antes de Eilat, en la punta sur del desierto, en la región de las minas de cobre abandonadas de Timna, se esconden bellísimos lugares que vale la pena conocer. El paisaje comienza a hacerse más salvaje, montañas de colores oscuros se ordenan en una fila orgullosa a los pies de las ruinas.

En el Valle de Timna, la gente de las minas ha dejado cinco pozos gigantescos, cuyas dimensiones son más grandes que una cancha de fútbol, y la profundidad es de cerca de 50 metros. En uno de los pozos se juntó agua de las napas inferiores, y es una gran mancha azul a la que no se puede acercar. Un alambre de púas defiende a los paseantes de la entrada al lugar.

La montaña de chocolate

Para poder disfrutar de un punto de observación fantástico, hay un sendero de tierra que lleva a la montaña Jajlil (bermejo), cuyo nombre ha sido extraído del color rojo de la zona. Se eleva a 430 metros, lo que permite una vista esplendorosa.

El primer tramo de ascenso es difícil para los automóviles todo terreno, luego el camino serpentea en un ascenso complicado de alrededor de 15 minutos, para llegar a la cima. Al este de las montañas oscuras de Jordania, abajo se extiende todo el Valle de Timna. Una cadena de montañas rodean a Jajlil, que parece la copa de un helado de chocolate.

Un punto azul que sale de entre las montañas del helado, es la laguna que está en el centro del Parque Timna. Desde aquí se ven claramente, los pozos gigantes de Timna, que la empresa no se molestó en cerrar. En la punta de la montaña, hay muchas antenas y una construcción pequeña de piedra. Es conveniente llegar antes de la puesta del sol, para disfrutar aún más de este paisaje pleno de los colores del atardecer.

Una exposición con la autoridad de la naturaleza

El descenso de Jajlil, es por el mismo camino de subida. Desde allí, se toma el camino Israel, hacia el sur. La señalización los llevará por trecho corto del río Rajam.

La desembocadura del río Gadná, es la señal para pasar a la ruta Negra que lleva al este. Se rodea el monte Ora, entrando a la zona de “El viejo aljibe de Ora”, que es una campamento abandonado, y se continúa hacia el Cañón escondido, llamado por los lugareños “El Cañón de las Esculturas”.

El camino es hermoso y apto para ciclistas, el sendero se mete entre las montañas, ricas en formas esculturales que ha creado la naturaleza. Hacia el final, baja en un sendero circular hacia el canal del río Nitzotz, que presenta una exposición sorprendente de esculturas naturales.

El camino, está oculto casi en todo el trayecto hasta que se abre en uno asfaltado que lleva hasta la ruta del desierto (90). No muy lejos, se puede encontrar - del lado oeste – un atalaya.

Lejos de la ciudad

Aquellos, que prefieren alejarse de la ciudad, de Eilat, y quieren un lugar más barato y tranquilo con hospedaje rural, pueden hospedarse en habitaciones del kibutz Elifaz.
Alrededor de 20 familias pioneras, viven en el pequeño kibutz, a la entrada del Parque Timna. Se especializan en agricultura y turismo. Un lugar sencillo y limpio y a precios muy acomodados.

Las antiguas casas del kibutz, recicladas, sirven de cabañas. Se puede salir de paseo “agricultor”, con los habitantes del kibutz. Se ocupan principalmente en el cultivo de lechuga con plataforma de agua en forma de invernadero, sin necesidad de tierra ni de cualquier daño exterior, y plantaciones de pomelos.

Se propone, también, talleres de pintura, en el marco natural de Timna y taller de escultura en papel. Se puede pasear por las arenas de Samar, cerca del límite con Jordania, lugar que los niños usan para treparse y rodar por la arena.

Información
Directora de turismo del kibutz Elifaz: 052 – 368 8384.

 
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